top of page

El mundial del 22

  • 13 dic 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 24 ago 2023

“Vamos Argentina, carajo” grita un nene a lo lejos. ¿Cómo se hace para capturar el espíritu de una sociedad inmersa en un mundial de futbol que está a un paso de ganar? Eso es algo que ninguna tecnología pudo hacer aún en el año 2022. Hoy es martes 13, ese día al que los muy supersticiosos le tienen respeto, aunque la magia puede dar cualquier resultado. Para los croatas, a quienes les ganamos por una diferencia de tres goles, el resultado fue terminantemente negativo. Para los argentinos fue una bocanada de felicidad en el medio de una crisis política-económica-social.


Mientras cae lentamente la noche sobre la ciudad de Buenos Aires, las personas salen de sus casas vestidas de celeste y blanco para acercarse lo máximo posible al obelisco. Esta misma dinámica se repite en todo el país. Todavía no ganamos el mundial, pero llegar hasta acá es lo suficiente para festejar como si lo hubiéramos hecho. ¿Quién nos quita el camino recorrido en el caso que el resultado del domingo no sea el que queremos? Nadie puede sobre escribir el pasado.


Yo miré todos los partidos excepto el primero que no pude por razones que me excedían. Puedo ser la hincha menos fanática, menos pasional, más callada, y más crítica, pero los partidos los miro todos. Mi hinchada es silenciosa, es tirar la mano para arriba sin gritar cuando se hace un gol y aplaudir los goles atajados por nuestro arquero. Pero mi hinchada es constante y no traiciona. ¿Quién puede juzgar cómo vive cada uno este mes de puro fútbol?


Es un mes en donde el mundo se sincroniza. No se frena o detiene, sigue girando y las cosas ocurren, pero estes en Asia, África, el medio del Océano Pacífico, los interiores del continente americano o rodeado de las ruinas del continente viejo, el partido de turno se pasa en cada pantalla que esté prendida. En este mundial, los cuatro mejores equipos estuvieron representados por tres continentes, una equidad que viene bien ver en un mundo cada vez más desbalanceado.


Si en cuatro años vuelvo a leer esto, o en ocho, diez, doce, me gustaría que quede registrado lo lindo que es ser argentino. En el caos, encontramos algo por lo que festejar. En la grieta, encontramos algo por lo que acercarnos. En el obelisco nadie se va a preguntar el partido político o de futbol, todos tenemos el corazón pintado albiceleste y eso es suficiente. Tampoco tenemos edad en el medio del festejo, salen todos a saltar y cantar alentando a una selección, y no es necesario que sepamos el nombre del que tenemos al lado para hacerle un comentario cómplice.


Y para llegar hasta acá así de entusiasmados ya pasamos unas seis finales. La primera la perdimos – probablemente por los nervios – y después remontamos como el ave fénix. Ganamos, ganamos, y ganamos hasta cuando hubo que definir por penales. Muchos equipos se pensaron ganadores antes de tiempo, y otros subestimaron la potencia que nace en la pampa solo logrando que el viento interno sople más fuerte. Pasamos nervios de todo tamaño y color, algunos los exteriorizaron en gritos, otros los tragamos para adentro. Lágrimas me han llegado a sacar, a mí, que soy el Grinch mundialista.


Faltan cinco días para que se termine el mundial y qué increíble haberlo vivido, haberlo presenciado, haberlo respirado. Ojalá el destino me deje vivir lo que vivieron mis papás en el 86, y ojalá que todo esto se me tatúe en el interior de la mente así no se me olvida jamás. Estos momentos son los que voy a querer recordar cuando se me haga difícil querer a la turbulenta Argentina. No hay sensación que se compare a las bocinas post partido, a la hinchada en la calle con las vuvuzelas, cantando, gritando, saltando, siendo más argentina que nunca, impregnando el aire de entusiasmo, pintando las avenidas de celeste. Es una felicidad contagiosa y no hay nada que lo pueda superar.

Entradas recientes

Ver todo
México nunca estuvo tan cerca - 5

-- Lautaro “Me la acordaba con el pelo más claro, medio rubia” me dijo Santi mientras veíamos como Sofía saludaba a cada grupo que se le...

 
 
 
México nunca estuvo tan cerca - 4

-- Sofía “Quedan solo 10 recitales, en un mes y medio ya estamos de vuelta en el estudio” me dijo Charlie mientras yo veía los aviones...

 
 
 
México nunca estuvo tan cerca - 3

--Lautaro La luz del sol entraba de forma tenue a través de las persianas, bañando el cuarto de naranja. Solo escuchaba el sonido de las...

 
 
 

Comentarios


© 2023 by The Book Lover. Proudly created with Wix.com

bottom of page