La cuarentena del 2020 - 8
- Luly Manrique

- 25 mar 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Martes 24/3 – Día 9 de cuarentena
Los días empezaron a parecerse entre sí.
Entre ayer y hoy no hubo tanta diferencia. Ayer estuvimos hablando bastante con mi papá por teléfono, ya que era su primer día en cuarentena en el hotel. Hoy fuimos al supermercado. En realidad fui yo al supermercado; mamá me llevó y me fue a buscar cuando terminé. Es bastante raro ir al supermercado con barbijo y teniendo cuidado de no aglomerarse. Entras y te pasas alcohol en gel; salís y de vuelta con el alcohol en gel. No hablas con la gente, evitas pasar por una góndola con más de una persona, tratas de hacer rápido e irte.
Ayer tocó ver películas, hoy tocó pintar y hacer yoga. Son días diferentes, pero en realidad no tan diferentes porque antes de irte a dormir lo único que deseas es que el número de infectados en Argentina no suba exponencialmente mañana y agradeces que ninguno de tus conocidos se haya enfermado. Los días se siguen pareciendo uno con los otros porque tienen el mismo denominador en común: que se termine la pesadilla.
En un momento del día empecé a extrañar a mi casa. Me imaginé a mis plantas y todas mis cosas y desee que mi papá vaya pronto para el departamento para cuidarlo (si, deseo que mi papá vaya a cuidar a objetos inanimados).
Ayer parece que están pensando alargar la cuarentena obligatoria hasta el 6 de abril. El 9 de abril es semana santa, capaz la extienden hasta después de ese finde largo. Con que la levanten el lunes 6, yo me conformo: ese día va a ser el día que mi papá va a cumplir 14 días de estar en cuarentena en Argentina y podemos cambiar de lugares (él se viene a cuidar a mamá y yo me vuelvo al departamento). Igual prefiero no planear nada, porque esto cambia minuto a minuto; lo importante realmente es que todos estemos bien de salud.
Lo muy muy bueno es que vengo mirando bastante poco los diarios y los noticieros. Los noticieros los veo un rato porque a mamá le gusta verlos para “mantenerse informada”. A mí me hace mal ver tanta noticia, empiezo a somatizar. Ayer me estuvo doliendo todo el cuello – probablemente hice un mal movimiento mientras ejercitaba el domingo – y por momentos me sugestionaba que me dolía la garganta por otra cosa. Me fui a dormir entre lágrimas porque acostada sentía que me “pasaba menos aire”. Hoy me desperté y no tenía nada. O sea, el cuello me sigue doliendo un poco, pero más la parte de la espalda. La garganta esta perfecta.
Ayer y hoy fueron feriados, mañana ya volvemos a trabajar. Está bueno volver a trabajar, me ordena los horarios y se me pasa el día un poco más rápido. Tengo un par de pendientes que quedaron del viernes y la semana es corta, así que seguro se pasa rápido. Me angustia un poco estar tachando días y desear que los días pasen rápido. Antes que todo esto estallara, yo estaba tratando de vivir más en el ahora y menos apurada, tratando de desear menos que las horas pasen rápido. Asumo que me voy a tener que adaptar a esta nueva situación y tratar de empezar a disfrutar de cada momento, mismo que cada momento sea de encierro, incertidumbre y, por momentos, miedo.



Comentarios