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La cuarentena del 2020 - 30

  • Foto del escritor: Luly Manrique
    Luly Manrique
  • 13 sept 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 27 mar 2021

Jueves 06/08 – Día 144 de cuarentena


Hoy puedo decir que rompí la cuarentena con todas las letras. Fui a trabajar a la casa de una amiga.


Si alguien me pregunta qué hice de interesante en los últimos 15 días no sé si se me viene algo particular a la cabeza. De hecho, me cuesta pensar en algo que haya pasado que sea realmente significativo.


En el laburo está todo muy bien, muy entretenido. Lo único diferente es que ayer me enteré que mi coordinadora está embarazada. Lo que es una GRAN noticia para ella y estamos todos muy contentos. El único detalle es que gracias a ella la Dirección se mantiene en pie y cuando se tome licencia por 6 meses no sé qué va a pasar con todo.

El nuevo álbum de Taylor Swift sigue siendo mi banda sonora diaria. Aunque cuando me agarran los ataques de baile evidentemente pongo otra cosa. De hecho, este fin de semana que pasó me puse bien ebria el sábado y estuve bailando bastante. Ahora me acordé qué cosas interesantes ocurrieron.


Básicamente me postulé a una diplomatura sobre cambio climático. La dan dos universidades y el Ministerio de Ambiente, y varios de los temas ya los sé. Pero hace un tiempo que quiero hacer una diplomatura sobre el tema así que me viene genial. La realidad es que pensé que no me iban a seleccionar (hay solo 500 cupos) y parecía que iban a elegir gente que no fuera “del palo”. Para mi yo califico como muy del palo. Pero de forma muy rara gente que conozco que no es del palo no quedó y yo sí. Debo admitir que me sentí culpable por unos días porque si me hubieran dado la opción de hacerla de oyente y no sacarle lugares a esas personas, lo hubiera hecho. La admisión la recibí el viernes pasado a la noche.


Esa misma noche recibí un mail de mi co-director de tesis en el que me solucionaba gran parte de mi vida respecto a mi postulación para los masters. ¿Comenté acá que quiero hacer un máster afuera el año que viene? Lo que me cuesta pensar en estar estudiando en otro país en algún futuro cercano en este contexto es…increíble. El nivel de incertidumbre que está manejando el mundo en este momento es ridículo. Varios países europeos han abierto fronteras y flexibilizado varias cosas para no perder el turismo de verano, con el objetivo de volver a retraerse después de algunas semanas por causa de rebrotes.


Si en este momento alguien que está leyendo esto se pregunta ¿y la vacuna? me tomo este momento para aclarar que una gran cantidad de laboratorios están trabajando en eso, pero que nada aún. Parece que en Oxford habían avanzado en las pruebas en humanos auqnue hasta que pase todos los testeos falta bastante. En Rusia parece que también estuvieron trabajando con todo, sin embargo nadie le confía mucho a los rusos.


Sobre la cuarentena en CABA, creería que ya casi que todo el mundo hace lo que quiere. No hay juntadas sociales – de hecho el presidente firmó un DNU el lunes prohibiéndolas en todo el territorio nacional – y tampoco bares o restaurantes. Pero digamos que con mucho cuidado se pueden hacer cosas. De hecho, el sábado nos vimos 4 amigas que salimos a caminar. Todas con barbijo y distancia social (estoy con abstinencia de abrazos). Una de las chicas vino desde zona norta y no tuvo problema con los controles porque usa la misma autorización para circular que tiene para el trabajo.


Yo hoy fui caminando a lo de una amiga que vive por Belgrano. Llegué y me recibió el marido. Sin besos ni abrazos (¿ya dije que extraño abrazar?). Estuve todo el día ahí y en ningún momento nos acercamos a la otra. Llevé mis propios cubiertos y toalla para secarme las manos. Tomé mate, pero con mi mate y bombilla. Al principio fue raro estar en un lugar que no fuera mi casa aunque debo admitir que el día se pasó volando. Y pude hacer varias cosas del laburo por lo cual también fue productivo. Para volver a mi casa me tomé un taxi y entrar al departamento después de todo un día afuera fue…raro. Raro, pero lindo porque volví a sentir lo que es volver al lugar donde perteneces.


Mis cuatro paredes en los últimos meses se volvieron un refugio, un bunker. Hoy lo sentí como mi hogar, el lugar donde vuelvo después de aventurarme por el mundo. Y haber salido del departamento y cerrarlo con llevas – normalmente lo dejo abierto la puerta cerrada sin llaves – y caminar una hora con un destino fijo, un lugar para llegar se sintió genial.


Se va volviendo, poco a poco y de forma diferente, a lo que éramos. Aunque espero que volvamos con una mayor conciencia ambiental. Ayer CABA amaneció con una neblina que no era neblina: era humo que venía de la quema de humedales en Santa Fe. En la Amazonia se sigue talando y quemando los bosques. En la Argentina también. Y así puedo seguir y no saber cuándo parar.


Ya tengo algo para entusiasmarme para hacer la semana que viene: voy a ir a la peluquería. Ya tengo turno. Y mañana tengo clase de inglés a las nueve de la mañana. El curso tiene 32 clases, recién pasó una…mañana ya faltarán 30.

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