La cuarentena del 2020 - 23
- Luly Manrique

- 19 jun 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Lunes 1/06 – Día 78 de cuarentena
Pasaron muchas cosas desde la última vez que me senté a escribir acá. Creo que la más importante es el conflicto social que estalló hace una – o dos – semanas atrás en Estados Unidos por causa de la persecución racista de la policía hacia los ciudadanos de color. Un día mataron a tiros a un pibe que iba corriendo por la calle porque pensaron que “se estaba escapando después de robar”. Al otro día asfixiaron a otro hombre porque pensaron que quería pagar con un billete falso. “Detalle”: lo asfixiaron arrodillándose sobre el cuello mientras el hombre gritaba que no podía respirar. Inhumano.
Después del último asesinato que conté, la población salió a la calle e iniciaron protestas en varias ciudades de los Estados Unidos. Miles de personas salieron a buscar justicia. Sí, en este contexto de pandemia donde la prioridad es la distancia social, la gente está saliendo a la calle para luchar por sus derechos poniendo en riesgo su vida y la de todos. En absoluto estoy culpándolos, al contrario me parece correcto que luchen por sus derechos. Solamente me hubiera gustado que el contexto global no fuera tan nefasto: es probable que muchas más personas terminen muriendo por la alta tasa de contagio que debe haber en esas manifestaciones.
El mundo está viendo que está pasando en los Estados Unidos y en Europa, en varias ciudades, la gente se está reuniendo en las embajadas de EEUU y realizando manifestaciones pacíficas. En varios países de Europa está bajando la tasa de contagios y, de lo que leí la semana pasada, están manejando números de infectados y muertos similares a los del comienzo del brote. Al flexibilizarse las medidas de aislamiento social, la gente ya hace unas semanas está en la calle. La situación respecto a la pandemia está muy diferente en los distintos continentes.
Las protestas por la discriminación racial también llegaron a Brasil, que está pasando por una crisis económica, sanitaria y política increíble. A todo esto, hay que sumarle la crisis ambiental que está SIEMPRE presente. Un real desastre como Bolsonaro y Trump no están sabiendo cómo manejar de forma integral las situaciones sociales de los países que dirigen. Uno es un presentador de televisión y el otro un militar…los derechos humanos parecen no existir para ninguno de los dos. Si bien en la Argentina estamos hace más de 70 días encerrados, el dólar está por las nubes y estamos a punto de caer en default…creo que tenemos suerte. Esta vez no nos tocó el lado cruel de la historia.
Lo interesante sobre la situación nacional es que hace ya más de una semana que el número de casos de infectados se disparó. Una amiga me dijo que es porque están haciendo más testeos. Puede ser por eso y también porque el 25 de mayo unos locos irresponsables hicieron una mini protesta en el obelisco contra la cuarentena. Mientras en el resto del mundo hay protestas por temas importantes, acá tenemos una banda de cínicos reuniéndose y contagiándose. También noto que cada vez más gente está tomando ciertas libertades. Si bien no nos reunimos con nadie, somos varios los que salimos a caminar lo fines de semana para despejar la cabeza. Y eso, en teoría, está prohibido.
Hace unos días mi mamá me comentó que parece que la cuarentena se extiende hasta agosto. A mí me parece bastante lógico, siempre me pareció que no la iban a levantar antes que termine el invierno. En un invierno “normal” – ya ni sé cómo referirme al mundo pre-pandemia – ya habría múltiples casos de pulmonías, neumonías y enfermedades afines. En este invierno no podemos darnos el lujo de tener clínicas y hospitales llenas de gente con virus, mismo que no sean el del COVID-19.
A todo esto me tengo que ir a vacunar en los próximos días. Me falta darme la última dosis de la vacuna contra el HPV. Conseguí que me pasaran la receta con fecha actualizada para poder autorizar el descuento de la obra social. Descuento que es válido hasta que cumpla 26…evento que va a pasar dentro de 13 días.
Voy a cumplir años en cuarentena. No me afecta demasiado la verdad, me afecta más no poder organizar salidas con mis amigas en general. Además, la edad “26” no es tan especial. Si tengo que admitir algo es que me da vértigo ya estar más cerca de los 30 que de los 20, y no porque crea que si tenes 30 ya sos viejo, pero porque hay algo – un algo que no puedo explicar con palabras – de los 20 que es mágico. Personalmente, esta década viene siendo extremadamente maravillosa con picos y valles que valen la pena. Algunas veces la gente me dice que la década de los 30 es mejor, pero me cuesta imaginar algo mejor que esto.
Por último me gustaría dejar escrito por acá que con unas amigas estábamos dando seminarios online sobre cambio climático y sustentabilidad para el sector privado. La idea de concientizar sobre el cambio climático nos surgió hace más de un año y se siente tan bien que, después de mantener la iniciativa en pie contra viento y marea, esté dando frutos y podamos hablarle a un público diferente. Siento que al menos estoy haciendo ALGO en pos de la lucha contra el cambio climático.
Otra habilidad ganada en la cuarentena: hacer panes con masa madre.



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