La cuarentena del 2020 - 20
- Luly Manrique

- 9 may 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Sábado 9/5 – Día 55 de cuarentena
Últimamente estoy canalizando bastante poco mis sentimientos. Esta semana que pasó tuve el primer intento de clase de acuarela el cual estuvo bien aunque se cortó muchísimo la comunicación. De todas formas, no voy a retomar hasta que no tenga el contrato nuevo firmado y los pagos aceitados (porque como vienen del exterior, estoy teniendo que averiguar la mejora forma de hacerlo…tengo muchas llamadas al banco por delante). Con mi profesor solamente estoy recuperando las clases que le había pagado en marzo, pero que nunca las hicimos.
No pude canalizar mucho en esa oportunidad. No estoy escribiendo poemas ni canciones. Siento que es todo muy monótono, que tengo poco “material” para “amasar”. Igualmente, me da un poco de “miedo” (¿por qué estoy usando tantas comillas?) empezar a escribir porque la última vez fue como un vómito: salieron muchas cosas en poco tiempo.
Hoy tuve clase de teatro y ayer hice el video para el ejercicio que nos había dado la profesora. No era muy complejo lo que teníamos que hacer, no sé si cuenta como canalización. Hoy nos dio un ejercicio para la próxima clase y ella se me ocurrió una idea – para mi gusto copada – para grabarla mañana. Me voy a animar a grabar varias partes y editarlas después. ¡Ojalá salga bien!
Pensé que me iba a alcanzar el día para pintar un poco, pero terminé fulminada después de limpiar el departamento. Por momentos agradezco que sea un monoambiente porque si fuera más grande, no sé cómo haría. Terminé de limpiar y me tiré en la cama un rato a entretenerme con las redes sociales. Es 100% seguro que desde que conecté internet estoy más tiempo chusmeando qué hace el mundo…cosa bastante inútil la verdad.
Estoy haciendo bastante ejercici. Hice ejercicio el jueves y tengo ganas de hacer una clase de stretching mañana a la mañana. Stretching cuenta como ejercicio, ¿no? La verdad es que me hace súper bien, aunque tengo que tener bastante cuidado con mis rodillas. Además tengo la espalda contracturada y no sé muy bien porqué…
También me gustaría avanzar un poco con la página de Hablamos por el Cambio Climático que desde el pequeño éxito del posteo por el Día de la Tierra no volví a poner nada. Algunas veces es difícil mantenerse en ritmo con todo. En mi caso la real pregunta sería: ¿Qué prefiero: dejar de hacer cosas e involucrarme más con las que elija, o hacer la misma cantidad de cosas que hago actualmente y aceptar que por momentos voy a sentir que algunas actividades quedan olvidadas? Para una geminiana, definitivamente la segunda opción.
La cuarentena se volvió a extender hasta el 24 de mayo. Mi papá hace una semana que está yendo a trabajar acá cerca de mi casa y se está quedando a dormir en lo de mi abuela de 85 años. Casi me enojó con mi prima por cualquier cosa y el miércoles me fui a dormir llorando imaginándome que a mi mamá le agarra el virus y termina internada. Por momentos vuelvo a tener la sensación de que está situación que estamos pasando es surreal, de ciencia ficción. Hace unos días, unos periodistas brasileros le preguntaron a Bolsonaro qué pensaba del número de muertos (son más de 5000) y él se encogió de hombros y dijo – parafraseando - “¿y yo qué tengo que ver? Por lo menos en Europa ya bajó la cantidad de contagios por día y en algunos países ya empezaron a dejar que la gente salga a caminar. En Argentina el presidente dice que el AMBA va a seguir con la fase 3 de la cuarentena y el resto del país pasa a la fase 4 (menos restrictiva). En el cuadro que mostró se veía que la fase 5 – la última – se llama “la nueva normalidad”. Una de mis mejores amigas, que es psicóloga, me preguntó que era esa nueva normalidad. Yo me pregunto lo mismo.
Mañana van a ser 56 días de aislamiento, de cuarentena (si no le pifié al conteo, puede pasar). Ahora me dieron ganas de tocar la guitarra.



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