La cuarentena del 2020 - 18
- Luly Manrique

- 24 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Viernes 24/4 – Día 40 de cuarentena
Arranque el día ahogándome.
Me puse perfume y me entró mitad en la garganta. La sensación de ahogo es horrible per se. Estando sola y con una pandemia de por medio, peor.
Una semana más en la vida de los sobrevivientes de COVID-19. Los contagiados en Argentina están en 3435 y los fallecidos en 167. Para los 976 recuperados les deseo mucha paz en el resto de su vida. ¿Es muy loco pensar que por un tiempo la gente se va a conocer y haber tenido o no este virus va a ser tema de conversación? ¿Es también muy loco pensar que en un futuro un poco más lejano haber tenido o no el virus va a ser totalmente irrelevante? En mis cortos 25 años de vida, este es sin duda el mayor hito histórico que he vivido.
Todavía no arranqué a trabajar. Es viernes y estoy un poco cansada. Estuve cansada toda la semana para decir la verdad. Sospecho que el cansancio viene acumulado por haber hecho una especie de “salida en casa” con una de mis amigas (dos palabras: mucho vino). Claramente la salida se concretó de forma virtual, de hecho mi amiga estaba en su cuarto tirada en la cama. Otra cosa interesante de la semana es que efectivamente renunció uno de mis jefes. Evidentemente no nos contó el porqué (o por lo menos no a mí) pero fue una pequeña despedida – virtual – muy acogedora. Mis palabras de despedida las mandé vía mail, porque me daba vergüenza decirlas en la reunión grupal. Su respuesta la leí el martes a la mañana y la verdad es que me resultó de lo más cálida.
El martes y el miércoles trabajé hasta tarde, ya que era necesario terminar algo para el jueves (ayer). Tuvimos una capacitación virtual de género y cambio climático, y creo que fue lo mejor de toda la semana en términos laborales. Lo bueno es que la capcitación es parte de un ciclo de capacitaciones y tiene una parte práctica, por lo cual voy a poder sacar buen provecho de los encuentros.
Otra cosa muy buena de la semana, pero que no tiene nada que ver con lo laboral es que avancé bastante con el libro de poesías. Estimo que para el final de la cuarentena lo voy a tener terminado. En las próximas semanas voy a empezar a buscar alguna imprenta copada que tengas buenas opciones de papeles y diseños. Lo más lindo del libro de poesías es que no son solo poesías sino que también tiene pinturas mías en acuarela. Es arte sobre arte, arte al cuadrado. Es un proyecto que tengo hace aproximadamente un año y medio, que creo que lo empecé a cuando arranqué mis clases de acuarela (lo que no puedo recordar es si lo idee antes o después de haber terminado mi última relación). Al ser un proyecto que llevo en mi mente hace tanto tiempo, evolucionó, cambió varias veces, pero manteniendo el corazón de la idea intacta: poesía y acuarela.
Estuve haciendo ejercicio y bailando bastante esta semana, pero voy a tener que aflojar un poco porque ayer me fui a dormir con un dolor bastante feo en la rodilla izquierda. Que tengo dolores en las rodillas no es novedad para nadie – ni para mi traumatólogo que antes de la pandemia ya me había mandado a quinesiología y al gimnasio a hacer ejercicios de bicicleta – pero el dolor de ayer no lo había sentido nunca.
Hoy es la quinta movilización mundial contra el cambio climático. El año pasado pude ir a las cuatro marchas que hubo, algunas tuvieron más concurrencia, otras menos, pero todas valieron la pena. Este año y en este momento de aislamiento social prácticamente global, la movilización se va a dar virtualmente. Con toda la crisis que está generando el virus, la acción climática está quedando en el decimotercero plano (si antes era ignorada, ahora aún más). Es como si las personas se olvidaran que actualmente ESTAMOS – tiempo presente – en el medio de la crisis climática, cuyos efectos van a ser similares a lo de esta crisis y que tenemos que empezar a actuar ahora. Algunos creen que ese es un discurso apocalíptico, pero cuando dentro de 10 años estemos inmersos en las consecuencias por no haber actuado a tiempo quiero ver cuán contentos van a estar todos de haber hecho oídos sordos a la ciencia. La misma ciencia que hoy millones de personas escuchan atentamente, respetan y siguen sus indicaciones, es la que hace décadas nos está alertando de la crisis climática.
Ah, me estaba olvidando de otra novedad histórica de la pandemia: el petróleo alcanzó precios negativos.



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