La cuarentena del 2020 - 14
- Luly Manrique

- 7 abr 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Lunes 6/4 – Día 22 de cuarentena
Veintidós días de cuarentena. Veintidós, el loco.
Básicamente estar tanto tiempo con la computadora me está volviendo loca. Últimamente siento que no puedo descontectarme, que no logo soltar la tecnología y las redes sociales. Si quiero trabajar, necesito la computadora. Si quiero habar con mis amigas, necesito el celular o la computadora. Si quiero hacer ejercicio, necesito mirar la pantalla de la computadora o el teléfono. Si quiero mirar una película o una serie, hay que mirar la televisión.
Martes 7/4 – Día 23 de cuarentena
Ando con tantas ganas de largar la computadora, que en cuanto termino de trabajar, la cierro y no quiero volver a tocarla hasta el día siguiente. Lo que termina significando que nunca termino de escribir por acá.
No es que haya pasado algo totalmente traumático o raro o alarmante, simplemente está bueno descargarse con algo en estos momentos que terminas interactuando físicamente con las mismas personas día tras día. Escribir siempre fue una válvula de escape para mí, una forma de descomprimir la mente.
Si bien el fin de semana - que prácticamente es igual al resto de los días con la salvedad que en vez de despertarme a las 9 lo hago a las 11 – fue de lo más tranquilo, el lunes ya arrancó con turbulencia. Mi mamá estaba desesperada para ir a la casa de mi abuela porque “el pasto seguro está largo”. Además, parece que estuvo yendo el pintor a trabajar y tenía que devolverle la llave de la casa a ella. Tuvimos que averiguar cómo hacer el permiso de circulación, lo cual fue difícil de encontrar pero fácil para falsificar. Bueno, tampoco fue falsificar, sino que mi mamá hizo el permiso para ir a ver a mi abuela…que murió hace como 5 años. Como los permisos esoz no tienen ningún tipo de validación – de hecho podes redactarlo a mano, copiando el texto que está en la página – fue muy sencillo. Y muy efectivo también porque la pararon al entrar a Hurlingham y la dejaron pasar por el simple hecho de tener un papel con una declaración escrita a mano con un número de DNI que debe estar dado de baja.
No puedo juzgarla mucho porque yo pienso hacer lo mismo para volver a mi casa el lunes que viene, si es que no levantan las restricciones de circulación. Pero con el DNI de mi abuela que vive, eso sí. Todo este tema se nos ocurrió porque un amigo de mi papá tiene una lavandería – el mismo que me ofreció alcohol en gel y que fui a buscar, pero no pude llevarme – y quiere que le haga mantenimiento a las máquinas. La cuestión es que parece que las lavanderías son un servicio esencial y los empleados de las mismas pueden tramitar un permiso para seguir trabajando. El tema es que la lavandería del amigo de mi papá está cerrada porque trabaja con hoteles y están todos cerrados. Ante esa situación, mi papá se tramitará un permiso para empleado de lavandería, pero va a terminar haciendo mantenimiento a una lavandería parada.
Como la lavandería queda cerca de mi casa, iríamos los dos en el mismo auto, cada uno con su permiso y ambos conseguiríamos cosas que nos hacen felices.
Sí, a mi papá hacerle mantenimiento a la lavandería le traería felicidad. Hace casi un mes que no trabaja – entre que vino para acá, después volvió a Brasil e hizo 7 días de cuarentena, después volvió para Buenos Aires e hizo 14 días de encierro– y le haría bien hacer algo que se sienta productivo.
La gente tiene – tenemos – esa manía de ser productivos todo el tiempo. Al principio de la cuarentena era más intenso el contaste incentivo de las redes sociales para que hagas cosas. “¿Tenés un montón de tiempo? Aprovechalo haciendo todo de todo: cociná, pero cociná cosas ricas e innovadoras; pintá, pero pintá lindo y con ese vivo de instagram que está re de moda; hacé ejercicio, ese que nunca hiciste y conseguí el cuerpo perfecto para seguir comiendo todo eso que cocinaste”. Y así sucesivamente “¡Hacé yoga, meditá! Porque es un momento muy estresante y hacer yoga es la que va”. A los 23 días de cuarentena y cancelación de prácticamente toda actividad social, las redes siguen igual, pero nació un contra movimiento, el que tiene de solgan “Si no tenes ganas de hacer nada, no hagas nada”.
La verdad es que las personas NECESITAMOS no hacer nada. Una de mis mejoras amigas está haciendo una movida re linda por su instagram – una idea que engendró antes que toda esta locura arrancara – para ayudar a la gente a ser más creativos. Hace unos días hizo una posteo sobre el aburrimiento y como esos momentos también son importantes para ser creativos. Como si en esos momentos cargaras energía para seguir; estar aburridos podría ser considerado el equivalente a dormir: necesitas dormir para seguir, necesitas el aburrimiento para crear.
Siendo las 11 a.m. y aún no haber arrancado a laburar, me retiro para…ser productiva a los ojos de mis jefes.



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