La cuarentena del 2020 - 13
- Luly Manrique

- 2 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Jueves 2/4 – Día 18 de cuarentena
Ayer antes de dormirme lloré y recé. No me considero una católica practicante, pero debo admitir que en momentos de mucha angustia y miedo hay algo sobre rezar que me tranquiliza. Debe ser un hábito, una costumbre que me quedó de cuando era más chica. De cierta forma se sabe que lo que uno pide o agradece cuando uno reza no se cuenta, como un código universal. ¿O soy solo yo?
Sea lo que sea que pedí y agradecí, mi papá llegó más o menos al medio día con las llaves de mi departamento. Antes que llegara yo ya estaba en una posición totalmente a la defensiva y me repetía una y otra vez que no debía ir al choque. Realmente me sorprendió que venga con las llaves y me llenó de felicidad el hecho que mi papá volvió a ser mi papá. Los pequeños gestos hacen toda la diferencia.
Él estuvo de buen humor y por suerte la convivencia no fue tan jodida. Básicamente traté de pasar la menor cantidad de tiempo con mis viejos, lo que fue bastante sencillo siendo que la casa es grande. Me siento tranquila ahora y optimista que el 13 de abril voy a estar en mi casa.
En el laburo el trabajo fue fructífero y como hoy es el cumpleaños de una de las chicas de la oficina, decidimos hacer videollamada por su cumple. El grupo de la oficina es realmente muy bueno. Me alegró mucho ver – pantalla de por medio - a una de ellas, que casualmente a la mañana tuve la idea de mandarle un mensaje, pero me olvidé. Mañana espero acordarme de mandarle. Lo más lindo es que cuando ella vio que me conecté dijo “ay luly, te extaño”. Mi relación con ella es una que realmente construí y me alegra que se pueda seguir manteniendo a pesar de la cuarentena.
Todas en la oficina tenemos claro que es posible que el 13 de abril alguna tenga que ir a la oficina, dependiendo de cómo empiecen a levantar la cuarentena. Todas queremos que se termine ya, por diversas razones: por estar viviendo completamente solas y no poder interactuar con nadie de carne y hueso, por vivir con los viejos (hola, yo presente), por estar cuidando de los hijos, por poder sacar el perro a pasear más allá de la plaza. Cortar la cuarentena es una necesidad no solo económica, sino también en términos de salud mental.
Mañana parece que hay algo urgente para terminar del laburo. Estoy relajada porque estoy haciendo equipo con dos chicas que me caen súper bien. Una de ellas es amiga de la facultad y ya trabajamos juntas en enero y febrero en la elaboración de un informe groso de la dirección. Ahora estoy tranquila, mañana cuando arranquen a apurar el tema ya no sé. De todas formas, tipo 17 o 17:30 me parece que corto con todo porque quedé en merendar vía videollamada con otra amiga de la facultad, y le pedí que me avise cuando corte ella con el laburo así yo corto también. Va a ser lindo ponernos al día. Es una de esas personas que en algún momento fuimos bastante más cercanas de lo que somos ahora y que algunas veces nos enfrentamos un poco. Es una persona que cambió mucho mi forma de ver y vivir las cosas, por lo cual amo estos pequeños acercamientos que tenemos.
Arrancó abril, seguimos en cuarentena, pero al menos ya corren rumores que se va a empezar a liberar. Por lo cual, la parte buena del día de hoy es darme cuenta que en vez de cortar cuantos días van desde que arrancó el aislamiento social, puedo contar los días que faltan para volver a mi casa.
Y como esta es la entrada número 13 - que es mi número preferido - voy a suponer que es un buen augurio.



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