La cuarentena del 2020 - 12
- Luly Manrique

- 1 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Miércoles 1/4 – Día 17 de cuarentena
Pasaron tres días tranquilos. El único tema inusual es que parece que mañana mi papá ya estaría por acá. Sí, viene para Bella Vista.
El lunes le hicieron el hisopado y le dijeron que el miércoles ya iba a tener los resultados. Le dijeron que podía ir al domicilio que quisiera, pero tenía que dejar la dirección y número de teléfono especificado. Él estaba preocupado por cuánto le podría costar un taxi hasta Bella Vista ¿Qué pasó con cumplir los 14 días en una casa diferente a la de mi mamá que es grupo de riesgo? ¿Qué pasó con la idea de que vaya a mi departamento? ¿Qué pasa con las llaves de mi casa que está en la casa de mi abuela? No sé y realmente me gustaría saber.
Mi papá hace tres días (o capaz más) que está con un humor de perros. Lo entiendo ya que debe ser realmente difícil estar una semana completa en un cuarto solo, y trato de generar empatía y no enfrentarlo. Pero es demasiado cuando en ciertos momentos me ataca sin ninguna razón en particular, y me cuesta ser paciente y comprenderlo. Hace tres días que ya no consigo lidiar con su pesimismo y poca voluntad.
Ayer tuvo una actitud defensiva hablando conmigo y pude mantener la calma y a los pocos minutos él también pudo tomar otra posición. Pero hoy cuando le pido un favor, simplemente que pase a buscar mis llaves por la casa de mi abuela ya que iba a salir, tuvo una respuesta abruta y negativa. Todos estamos volátiles y todos estamos tratando de lidiar con este momento de la mejor forma posible, pero atacarnos entre nosotros y no ser empáticos no es la solución. En vez de rebajarme, podría haberse negado de otra forma. O me hubiera gustado que al ser mi papá hubiera tenido una forma de comunicarse más cálida.
Él está tan volátil que con mi mamá tenemos miedo de que cuando el esté acá, empecemos a pelearnos no solo con él sino entre nosotras. Nos costó volver a adaptarnos a vivir juntas de forma armónica, pero lo logramos y estamos bien. Que venga un tercero con energía extremadamente negativa no va a ayudar. De hecho, su propio mal humor va a retroalimentar sus pensamientos negativos y defectos, y va a ser peor.
Sé que es bueno que venga y que es lo mejor para él, pero de solo imaginarme las situaciones que se pueden a generar me pongo de mal humor. Y hace unas horas me duele la cabeza y sé bien por qué es. Lo que daría en este momento por poder volver a mi casa, a mi espacio, a mi tranquilidad. Pensar que las llaves de mi casa están en otro lugar me genera aún más angustia.
Mi papá es de las personas que más amo en este mundo. Solo me gustaría que fuera menos autoritario, más empático, más dócil, un poco deconstruido y más mi papá del año pasado.
Ya van más de 15 días de no salir (excepto al supermercado). Ya estamos en abril. Extraño a mis amigas, a mi oficina, a mi barrio, a mis clases de acuarela, a la verdulería a la salida del subte, a pasar la sube por el molinete y a una infinidad de cosas más.
Extraño todo, pero con volver a casa me conformo.



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