La cuarentena del 2020 - 3
- Luly Manrique

- 19 mar 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2021
Miércoles - 18/3 – Día 3 de cuarentena
La primera sensación que tuve fue de alivio. Alivio porque ya no me dolía la cabeza y porque me sentía descansada. No duró mucho porque a los 10 minutos tuve que llamar a mi hermano.
Resulta que mi papá no se está sintiendo bien y está solo en Brasil. Tomás – mi hermano – tiene la idea de que mi papá tiene que venir a Buenos Aires a pasar la cuarentena. El tema, a mi parecer, es muy complicado y en realidad no es tan buena idea. Primero porque volver a Buenos Aires implicaría pasar por dos aeropuertos, que son foco de contagio, y hacer cuarentena en un hotel. ¿Por qué en un hotel? Básicamente porqué estar en la casa de mi mamá no puede ya que ella es grupo de riesgo, y en mi casa tampoco porque es un monoambiente. Segundo, no sabe si ya está enfermo (acordémonos que mi papá viajó hace 3 días) por lo cual puede contagiar. Es todo un caos. Por lo menos pude hablar con mi papá y tranquilizarlo un poco.
De todas formas, siento que todo lo que llego a tranquilizar a otro me termina intranquilizando a mí. No sé si eso tiene mucho sentido. También siento que esta cuarentena es un caos. Gente querida mía quiere juntarse con los amigos y se ofende cuando le digo que “mejor no, quedate en casa”. Pensé que nos había quedado claro a todos – al menos a mis amigos – que había que resguardarse. Es todo complicado.
Por suerte en el laburo estuvo todo bien, ya que hice todo lo que había planeado hacer hoy. Hasta tuve una llamada con dos compañeros del laburo por lo cual interactúe un poco con gente en tiempo real. Son las ocho de la noche y lo único que puedo pensar es que mañana a esta hora se van a cumplir 72 horas de no entrar en contacto con nadie. Es todo una locura.
Pude hacer un poco de yoga y relajación. Tener acceso a internet es un privilegio y una bendición en estos momentos. Por suerte estuve entrando menos al diario, lo que quiere decir que estuve con un nivel de ansiedad menor que los días anteriores. Pero recién abrí un diario y vi que el número de contagiados en Argentina está llegando a 100. Y seguro son muchos más que 100.
Creo que algo muy interesante de aislarse es que perdes el contacto con la realidad. Estoy hace 48 horas aislada, protegida por las cuatro (literal) paredes de mi casa, y siento que el virus ya se está yendo, que está pasando, que vamos a terminar volviendo a la oficina antes del primero de Abril. Pero abro el diario o instargram y veo que estoy equivocada, muy equivocada. Está cada vez más cerca y sigo sin saber si yo misma ya no estoy contagiada, si yo misma no contagié a alguien.
Ayer me fui a dormir con miedo si el dolor de cabeza se iba a terminar convirtiendo en fiebre. ¿Qué pasa si mañana o el viernes me despierto con fiebre?
Veo los números que dicen los científicos y veo que miles - millones - van a morir. Veo como el colapso del sistema sanitario italiano está dejando un número de muertes increíble. Lo realmente increíble es que hace menos de dos semanas yo misma estaba diciendo que este virus no era nada y que seguro algún laboratorio ya tenía la vacuna preparada en algún lado ¿Cuán particular es el cerebro que busca explicaciones simples - que no tienen ninguna consecuencia para uno mismo - a problemas complejos?



Comentarios